jueves 18 de febrero de 2010

Océano

Dime, océano repleto con alegrías si
buceando en ti hallaré
ilusiones nostálgicas, un gran amor y
refugios imaginarios, guardando grandiosamente
empíreas ninfas bajo adalides
con hechizos dentro de ellos.
Dime, océano, si una de esas ninfas
se acercará a mí, jugueteando feliz
en las aguas de tu inmensidad
y con el fluir de tus corrientes
quedará libre del conjuro milenial
y vendrá conmigo, saliendo de ti,
para volar a través de los acantilados,
de los edificios, avenidas, calles, parques,
autos, buses, almas
y aterrizar en mi jardín para ensayar
un encuentro eterno, una entrega de mi existencia
de mi voluntad entera.
Dime, océano, si es una locura
el arrebatarte algo que te pertenece,
el llevarme a la sirena que,
a pesar de lo corto de sus sonrisas,
hará que el sentimiento sea mucho más
que una noche de verano,
más que un febrero no bisiesto,
transformando la casa de esteras
que cobija mi corazón
en un palacio medieval, construido
para que esté en pie
por los siglos de los siglos.
Dime, océano, si esa sirena
-reina de la nieve y de las aguas-
será la que estuve esperando
desde los días olvidados
de mi cada vez más lejana adolescencia.

19/02/2001

2 comentarios:

arien3notas dijo...

hermoso, muy melancolico, pero hermoso.

Abel García García dijo...

Gracias por tu comentario y tu opinión.